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1.26.2007

¿Cuál es el impacto de los medios de comunicación en el proceso electoral 2006? Capítulos I y II

¿Cuál es el impacto de los medios de comunicación en el proceso electoral 2006?
por Roberto Gerhard
El objeto de este ensayo es considerar cuál es el impacto de los medios de comunicación en las elecciones del 2006 para el Congreso. ¿Por qué el Congreso? Porque en un sistema presidencial con división de poderes, en teoría, los tres poderes deben actuar como pesos y contrapesos.[1] El Congreso ha aumentado su importancia en la arena política nacional, la decisión de llevar a cabo las reformas políticas, ahora se toma en San Lázaro. Actualmente hay gente que considera al Congreso como el verdadero agente de cambio en el sistema político; en contraste con el ejecutivo, el cual según Benito Nacif “se ha vuelto un defensor del statu quo” (2002: 15).
Regresando a los medios, muchas personas los consideran el cuarto poder. Existe la noción de que pueden destruir o impulsar una carrera política; sin embargo son actores racionales que responden al mismo incentivo que mucha gente: el dinero. La gran pregunta es si ¿pueden o no, determinar una elección legislativa?, ¿pueden los políticos comprar su cargo por medio de publicidad? El tema más polémico detrás de los medios de comunicación es: el dinero de los contribuyentes. Un análisis completo sobre los medios de comunicación también debería explicar la relación que existe entre el sistema de partidos en México, el sistema de financiamiento, los topes de campaña y las reglas electorales. En un país como México, en donde la pobreza y la desigualdad abundan, me resulta molesto ver la cantidad de recursos que se destinan para propaganda política. Ciro Murayama propone que “bien vistas las cosas, puede asegurarse que el gasto electoral en México implica una transferencia millonaria de recursos públicos a las empresas que dominan la radio y televisión” (2005: 52).
En el 2003 todos los partidos, agregados, gastaron 1, 250 millones de pesos en publicidad. ¿Esto es mucho o poco? Representa 5 veces el monto que se reunió para el Teletón 2003, 2 veces el presupuesto de la CNDH en ese año, 85% del presupuesto de turismo, una tercera del de la SEGOB, el 1.18% del presupuesto de la SEP, el 6% de la Secretaría de Salud, 11% del IFE y 22% del poder legislativo. Preguntarse si este gasto hubiera rendido mejor en otros rubros escapa los objetivos del ensayo; lo que si se puede hacer es estudiar la efectividad que tuvo este gasto en la arena electoral.
Al hablar del impacto de los medios de comunicación nos encontramos ante un problema: ¿cómo medirlo? Se podría medir el número de spots que salen en radio y televisión además de todos los espectaculares y carteles de los partidos; sin embargo no sería una cifra oficial. Los únicos datos oficiales son los gastos de campaña reportados por los partidos ante el IFE. La mejor manera de determinar el impacto de los medios de comunicación en el presente es medir su impacto en el pasado; si fueron decisivos ayer, seguramente lo serán hoy. Lo que se pretende hacer con este ensayo es analizar cuánto gastaron los partidos en publicidad y qué tan efectivo fue su gasto en 2003. La hipótesis del ensayo es que el resultado electoral depende de la propaganda que se despliegue en cada distrito, sin embargo hay una serie de variables que también están contempladas en el análisis como: de qué partido es el gobernador, qué partido ganó el distrito en la elección anterior, el porcentaje de votos que obtuvo cada partido en el periodo previo, qué porcentaje del distrito es urbano, si hubo elecciones locales concurrentes y si las elecciones fueron en el DF. Para poder sustentar mis conclusiones realicé una regresión de mínimos cuadrados ordinarios y tomé como variable dependiente el porcentaje de votos que ganó cada partido en cada uno de los 300 distritos electorales.

Para el caso mexicano, el debate sobre el impacto de los gastos de campaña se encuentra abierto y son muy pocos los estudios econométricos que se han realizado. Analizar México es interesante para la literatura porque es un caso diferente a todos los que se han estudiado ya que es el único donde el financiamiento es público, sin reelección y con topes de campaña.[2] Por lo tanto, se estaría probando el impacto que tiene el dinero sobre los votos para un caso atípico. Este ensayo se encuentra entre los primeros trabajos que se hacen al respecto, además estudia el impacto de los distintos medios de comunicación de manera agregada y por separado, lo cual es algo que no se había hecho.

Los resultados de este trabajo son que el gasto sí fue significativo, por cada 100 mil pesos gastados se pudo ganar hasta un 4.8% del voto en el distrito, los rendimientos del gasto difieren entre partidos y entre medios de comunicación (cuando no se adopta una conducta optimizadora) y finalmente, que el gasto sí presenta rendimientos decrecientes.

El ensayo esta compuesto de cinco secciones. En la segunda sección se explica, de manera teórica, porqué el dinero invertido en campañas se convierte en votos, en la tercera se presentan las variables que se utilizan en el análisis econométrico, la cuarta sección explica el análisis econométrico y la última parte presenta las conclusiones del trabajo donde se contempla la posibilidad de usar los datos del 2003 para predecir el resultado en 2006.
II. Campañas, ¿para qué?

De manera sucinta, en el juego electoral hay tres actores: políticos, votantes y medios de comunicación. Los primeros quieren ser electos, los segundos quieren elegir al candidato más cercano a sus preferencias y los últimos ganan por ser los intermediarios de esta interacción. La manera más fácil de que los políticos puedan alcanzar su objetivo es a través de los medios de comunicación, así pueden informar o convencer a la gente de que voten por ellos. Por otro lado, los medios de comunicación reducen los costos de información para los votantes y de esa manera facilitan su toma de decisión.

"De manera abstracta, el dinero puede servir a los candidatos por una gran cantidad de razones. Puede ayudar a movilizar a sus simpatizantes (para asegurarse que acudan a votar). Puede ayudar a persuadir a otros votantes de que el candidato es digno de ser apoyado -esto se logra por medio de un intercambio de dinero para que lo apoyen o para financiar transmisiones en medios de comunicación masivos. También se le puede usar para coordinar las decisiones de los votantes –por ejemplo, si en un distrito sólo hay los votantes suficientes para elegir a un candidato conservador, un candidato puede gastar para convencer a los votantes de que con las otras alternativas conservadoras estarían desperdiciando su voto. Dinero gastado (de manera eficiente) en cualquiera de estas opciones debería aumentar el porcentaje de votos ganado por candidato." (Cox 2000: 39)

El marco teórico de éste trabajo se encuentra sustentado en un modelo desarrollado por Dennis Mueller en Public Choice III (2003). Es un modelo compuesto por tres elementos: 1) la teoría olsoniana sobre los grupos de interés, 2) los diferentes tipos de campañas y 3) la teoría downsiana sobre el votante mediano.

Empezando por Olson, los grupos de interés son vistos como los principales contribuyentes para el financiamiento de las campañas políticas. Éstos son conjuntos de ciudadanos que tienen intereses en común, distintos de los de la mayoría. Muchas veces estos intereses se concentran en objetivos muy concretos como límites de velocidad, regulaciones ecológicas, derechos de las minorías, etc. Los grupos de interés se crean para evitar el clásico dilema de la acción colectiva.[3] La lógica dentro de los grupos de interés es que como todos los miembros están motivados por alcanzar una meta en común, todos tienen el incentivo a cooperar y esto elimina el problema del gorrón (free rider) al interior del grupo.[4] Para evitar el problema del gorrón fuera del grupo buscan obtener intereses selectivos.

Los grupos de interés así como los candidatos se benefician de esta interacción. Los políticos obtienen contribuciones, los votos del grupo de interés e información sobre cuál es el objeto de su interés y qué tanto lo valoran.[5] Lo que obtiene el grupo de interés a cambio es la promesa de que el político, una vez electo, apoyará sus intereses.

Las contribuciones son el elemento más importante de la anterior interacción ya que son sencillas de convertir en ventaja electoral por medio de campañas de publicidad en los medios de comunicación. Las campañas de publicidad realizan una función que beneficia a candidatos y electores, transmiten información sobre el candidato lo cual reduce los costos de información para los votantes.[6]

El segundo elemento de la teoría son las campañas. En la literatura se han identificado dos tipos: informativas y persuasivas. Las primeras, informan a los votantes sobre cuál es la postura del candidato “X” con relación a distintos temas. El segundo tipo son aquellas que evitan hablar sobre temas políticos y en cambio resaltan las cualidades del candidato, tratando de convencer al electorado y así obtener su voto, por ejemplo: el candidato “X” es el más honesto, sin importar cual es su postura sobre distintos temas. Existe un costo de oportunidad entre ambas campañas.
Con una campaña puramente informativa aumenta la probabilidad de que las personas que simpatizan con su ideología voten por ellos pero pierden a aquellos votantes que sean adversos a ella. Sin embargo, muchas de las personas que no votaron por el candidato, lo podrían haber hecho si hubiera realizado una campaña persuasiva. El objetivo de esta última es lograr que gente vote por un candidato, allende de su ideología. Para aumentar la probabilidad de que todos voten por un candidato se necesita un equilibrio entre los dos tipos de campañas.

En el modelo, los candidatos presentan sus posturas y los grupos de interés contribuyen a la campaña del candidato cuya posición se encuentra más cerca de su punto ideal. “A esta interpretación de las contribuciones de campaña se le conoce como el ‘hombre político’ y fue propuesta por Welch en 1976” (Muller 2003: 476). Las posiciones de los candidatos están fijas y los votantes/contribuyentes son vistos como consumidores pasivos que no tienen forma de mover las posiciones de los partidos.

El último elemento del marco teórico es la teoría de Anthony Downs sobre el votante mediano.[7] El votante mediano se encuentra “cuando las preferencias de los votantes pueden formarse a lo largo de una sola dimensión de temas, como el típico eje ideológico izquierda-derecha, el óptimo social coincide con la preferencia del votante mediano” (Colomer 2001: 82). De acuerdo con esta teoría aquel partido que se sitúe en la posición más cercana a la preferencia del votante mediano se alzará con la victoria electoral.[8] Sin embargo, esto crearía una carrera hacia el votante mediano; si sucediera esto, los partidos y sus posturas serían prácticamente las mismas. Esto provocaría que los votantes y diferentes grupos de interés fueran indiferentes entre quién gana la elección y no contribuirían a sus campañas ni votarían por ellos.

De esta manera, tenemos un modelo en el que existe una relación de abajo hacia arriba, vista como contribuciones y votos, y una relación de arriba hacia abajo, vista como campañas políticas. Los contribuyentes apoyarán a un candidato por las siguientes razones: que este más cerca de su posición deseada en el espectro ideológico y a quién tenga mayores probabilidades de ganar.
Lo que se puede concluir del modelo presentado es que “la competencia por votos, entre partidos o candidatos, los lleva a la competencia por el dinero y esto aleja a las plataformas entre sí” (Muller 2003: 479). Los partidos o los candidatos necesitan hacer campañas para ganar votos, pero éstas cuestan. Por lo tanto, seleccionan su posición ideológica con base a las contribuciones que esperan obtener, esta es otra manera de decir que el dinero afectará la identidad del candidato ganador y las posiciones que tomen los partidos. Muller (2003) creó un modelo en el que los votos por el candidato se encuentran en función de sus gastos de campaña (y los de sus contrincantes) y su postura ideológica.[9]

Con la teoría se podría explicar el caso mexicano de la siguiente manera: está en el interés de los partidos distinguirse entre ellos porque si ocuparan la misma postura serían lo mismo, de esta manera recibirían la mitad del dinero que si fueran diferentes y esto no les permitiría maximizar el número de votos posibles. Por lo tanto, aunque el financiamiento sea público está en su interés diferenciarse entre ellos.

He identificado dos explicaciones complementarias al modelo teórico sobre porqué los partidos mexicanos no convergen en el votante mediano. Una primera explicación es la forma en la que se crearon los tres grandes partidos: el PAN como un partido de derecha haciendo la “oposición leal”, el PRD como un partido de disidentes dentro del PRI que vieron una mejor posibilidad de realizar sus ideales en un partido claramente de izquierda y finalmente el PRI. La mayoría de los partidos se formaron como oposición y alternativa a la oferta del PRI. Dados estos antecedentes históricos no se podría esperar que los partidos convergieran todos en el centro del espectro ideológico.

La segunda explicación posible es que “los partidos no saben dónde se sitúa el votante mediano y ellos creen que se encuentran en el punto espacial donde se revelará el votante mediano el día de la elección.” (Hinich 1997: 119) Otra razón es que en un sistema tripartidista o multipartidista donde el ganador es por mayoría relativa, no se necesita que los partidos ganen las elecciones por mayoría simple.[10] Como en México existe un sistema de elecciones mixto en el que tenemos representación proporcional y mayoría relativa, esto fomenta que haya más de dos partidos y que no necesariamente se concentren alrededor del votante mediano.

Este modelo puede explicar el caso mexicano porque la lógica sobre porqué gastar sigue siendo la misma. Los partidos gastan en campañas para obtener más votos, ya sea informando o convenciendo a los votantes. A pesar de las restricciones que representa la realidad institucional mexicana, el modelo aún conserva capacidad explicativa ya que estamos ante el modelo del “hombre político”. En este caso las posturas ideológicas de los partidos difieren entre sí, no dependen de las contribuciones privadas y gastan los recursos recibidos para aumentar el porcentaje de votos recibidos.
NOTAS:
[1] Existe una fuerte tensión entre ejecutivo y legislativo respecto a quién representa la verdadera voluntad de los ciudadanos, dejaré la institución más estudiada en México para concentrarme en el Congreso. Ahora que ya no están presentes las características que, según Jeffrey Weldon, definían al presidencialismo mexicano debemos comprender quiénes y cómo llegan al Congreso. Las características a las que se refería Weldon eran: disciplina partidaria, un partido que controlara el poder ejecutivo y tuviera mayoría absoluta en el congreso y finalmente que la dirigencia del partido en el poder estuviera en manos del presidente.
[2] Los países para los que se han realizado este tipo de estudios son: Francia, Estados Unidos, Inglaterra, Japón y Brasil. Siendo el caso estadounidense el más estudiado. Lo que ha sido el eje del debate en estos trabajos es si el gasto en publicidad le rinde más a un aspirante (challenger) que a un titular (incumbent).
[3] Este dilema es generalmente conocido como gorrón (Free Rider). Es una situación en la que a cada actor por separado le conviene no esforzarse por obtener un beneficio que se convertirá en un bien público al cual pueden acceder todos de manera ilimitada. Por lo tanto si alguien esta muy interesado en obtener dicho bien, resulta más fácil que esa persona se esfuerce e invierta de su tiempo sin que los demás se molesten en ayudarlo.
[4] Podría darse el caso de que el dilema del gorrón al interior del grupo todavía este presente, para solucionarlo hay diferentes mecanismos como cuotas. Para resolver el dilema de acción colectiva hacia el exterior lo que pueden hacer es buscar beneficios selectivos entre grupos, esto quiere decir que sólo los miembros del grupo recibirán los beneficios. Así, una misma política pública puede afectar a toda la población pero tener diferentes consecuencias, por ejemplo: una ley para bajar los límites de velocidad puede beneficiar a los ambientalistas porque disminuye la contaminación, pero perjudica al sindicato de transportistas porque ahora tardan más tiempo en terminar sus rutas.
[5] La teoría dice que el monto de la contribución es una forma indirecta de medir cuánto les importa ése tema.
[6] Así, el día de las elecciones los votantes saben por lo menos quiénes son los que compiten y cuáles son sus inclinaciones o preferencias ideológicas.
[7] “La mediana se refiere al punto con menos de la mitad de los votantes tanto a su izquierda como a su derecha, éste punto minimiza la suma de las distancias desde las preferencias de los votantes y, por tanto puede considerarse que maximiza la utilidad social” (Colomer 2001: 82.)
[8] Suponiendo que existe un votante mediano y que se conoce su punto ideal en el espectro ideológico.
[9] “Cuando las posiciones de los candidatos están en función de las contribuciones, el grupo de interés o el votante x puede apoyar a más de un candidato haciendo que se acerquen hacia su óptimo.” (Muller 2003: 480) Esta hipótesis se encuentra respaldada por el hecho de que hay grupos de interés que contribuyen a más de una campaña.
[10] Si son tres partidos y cada partido se sitúa en un punto tal donde ganará el 33% de los votos, tendrá las mismas posibilidades de ganar que los otros. La victoria del partido situado en el punto ideal del votante mediano sólo se cumple bajo una serie de supuestos institucionales y electorales como victoria por mayoría simple, distritos uninominales y sistema bipartidista.

V. Conclusiones: ¿cuánto importan los gastos de campaña?

V. Conclusiones: La importancia del gasto en las campañas para diputado mexicanos
por Roberto Gerhard
Este trabajo logró responder a las siguientes preguntas: ¿fue importante el gasto en las elecciones del 2003? Se demostró que el dinero si fue un factor importante, en especial y de manera positiva para el PRI y el PAN. Inclusive el gasto del PAN fue importante en el sentido de que logró quitarle votos tanto al PRI como al PRD, el gasto del PRI sólo pudo quitarle votos al PRD y este último no le quitó votos a nadie con su gasto. Uno de los hallazgos más contradictorios del trabajo es que el PRD no presentó una relación positiva y significativa entre su nivel de gastos y el porcentaje de votos obtenidos.
De acuerdo con este trabajo el PRD pudo haber ganado la misma cantidad de votos sin haber gastado, pero lo cierto es que fue el segundo partido que más gastó, no existe un contrafactual para comparar qué hubiera sucedido si no hubiera gastado. Con base en la cantidad de dinero que gastaron se puede decir que consideran el gasto indispensable. El hecho de que su gasto no fuera significativo nos hace dudar sobre la calidad de su campaña o su capacidad para administrar el dinero.Aun concediendo que los votos que ganó el PRD fueron a causa de que el gobernador del estado fuera perredista y que hubieran competido en el D.F., llegamos a la pregunta ¿cómo se gana el puesto de gobernador? Seguramente un estudio de este estilo arrojaría que los gastos de campaña también son un elemento muy importante para determinar quién gana el puesto. Por lo tanto se dependería del dinero de una o de otra manera.
La poca significancia del gasto del PRD esta relacionado con las limitaciones del trabajo. Hay una serie de factores que escapan este tipo de análisis econométricos y que se consideran variables omitidas. Tal es el caso de la calidad de las campañas, para poder tomar este factor en cuenta se debería tener información sobre la agencia que realizó la publicidad de cada partido, si fue la misma para toda la república o si varió por estado. Tampoco se puede saber si los medios de comunicación discriminan entre consumidores de tal manera que le cobren más caro el tiempo aire a un partido que a otro. Esta podría ser una explicación de porqué el gasto del PRD no fue significativo. Si le hubieran cobrado más caro el tiempo aire al PRD, a pesar de que haya gastado mucho en publicidad, no pudo promocionarse de la misma manera que los otros partidos. Esto sólo son suposiciones que ilustran las limitaciones del trabajo y que podrían explicar porqué el gasto del PRD no fue significativo. Otra limitación que sólo se estudió un periodo, y de elecciones intermedias.
La siguiente pregunta que se logró contestar fue: ¿tuvo el gasto el mismo rendimiento entre partidos? Hubo una diferencia en cuanto a los rendimientos del gasto, analizando este fenómeno de manera lineal se puede observar que el gasto del PAN le rindió lo doble que lo que le rindió al PRI. La idea de que el PAN tuvo una mejor estrategia de gasto y que por eso pudo obtener más votos por su dinero se vio refutada cuando se comprobó que el gasto tiene rendimientos decrecientes. Y se refutó porque se identificó que el PAN operó en una zona de la curva donde todavía se presentaban rendimientos crecientes y con una pendiente mayor a la del PRI, que operó en una zona con rendimientos decrecientes.
Lo cual responde a la tercera pregunta: ¿presenta el gasto rendimientos decrecientes? Lo que se descubrió con ésta tesina es que el gasto sí presentó rendimientos decrecientes para el PRI. Como el PAN operó en una zona del gasto en la que el rendimiento de su dinero presentaba rendimientos crecientes, su coeficiente lineal es más grande que el del PRI. La explicación es que el PAN operó en una zona anterior al punto de inflexión de la función de gastos general (Conf. Imagen 1), y el PRI en una zona posterior, por lo tanto los coeficientes cuadráticos presentaron diferentes signos.
La última pregunta que respondió esta tesina fue: ¿presenta el gasto el mismo rendimiento en los distintos medios de comunicación? Los partidos pueden alcanzar el mismo rendimiento por los distintos medios de comunicación si optimizan su gasto. Este trabajo es muy ilustrativo porque presenta dos casos: el PRI donde los rendimientos por rubro se homologaron y el PAN cuyos rendimientos se diferenciaron.
La gran pregunta para la ciencia política que delimita esta tesina es: ¿en una democracia se puede alcanzar el poder sin tener dinero? Lo que se encontró con esta tesina es que para el caso estudiado el dinero fue un factor indispensable para alzarse con la victoria. Nos encontramos ante un problema de endogeneidad: ¿poder es dinero o dinero es poder? Lo cual nos lleva a otra pregunta sobre la democracia en México, ¿puede participar cualquier ciudadano y esperar condiciones de igualdad en la contienda política por un cargo público? Carlos Hank Gonzáles dio una respuesta bastante acertada y lo cierto es que a pesar de que el financiamiento público busca mayor equidad en la contienda estamos ante un círculo vicioso bastante difícil de romper. Éste consiste en que para alcanzar el poder se necesita dinero, pero éste se obtiene una vez que se ha llegado al poder. El financiamiento de los partidos para las contiendas electorales esta en función de los votos que obtuvieron en el periodo previo, de lo cual sigue que si obtuvieron pocos votos reciben un menor financiamiento que el partido que mayor cantidad de votos recibió.
En la nueva contienda por el Congreso, el partido más fuerte es el que mejor financiamiento recibió; lo cual inclina la balanza a su favor ya que gracias a que tiene más recursos puede gastar más que los partidos pequeños y eclipsarlos con su campaña. Por otro lado, los partidos de nuevo ingreso que no han competido en ninguna elección previa reciben una cantidad de dinero que no es suficiente para competir realmente contra los tres grandes partidos. Así, estos partidos pequeños tienen que competir entre ellos por el 5 o 20% de los votos en un distrito promedio.
Lo cierto es que los tres partidos más grandes pusieron las reglas del juego para su ventaja. Dada la importancia del dinero, el sistema de financiamiento actual protege a estos tres grandes partidos y hace muy difícil que los partidos pequeños puedan crecer y representar una verdadera opción. Es más probable que los cambios a este sistema se presenten por escisiones al interior de los grandes partidos que por éxitos electorales de una cuarta fuerza electoral. En 2003 el dinero fue un factor que excluyó de la competencia a varios actores, esto se está repitiendo en 2006 -como sería el caso de Alternativa y Nueva Alianza. Con base en las encuestas sobre la intensión de voto para el congreso que se han publicado en el periódico Reforma (20 de febrero y 16 de marzo 2006) y a la información que ofreció El Universal (6 de marzo 2006) sobre los gastos de campaña podríamos decir que: los partidos que más han gastado en publicidad son el PRI y el PAN; el que menos ha gastado es el PRD.[1] De acuerdo con la encuesta los partidos se encuentran empatados técnicamente.[2] Estos datos concuerdan con el análisis del trabajo. Parecería que el PAN aprendió la lección de la elección del 2003 y aumentó su gasto y su presencia en los medios –además de la doble campaña que ha hecho el presidente, de manera poco sutil, a favor de su partido.
De acuerdo con este estudio, podríamos suponer que la intención del voto para el PRI y el PAN no podría crecer más en función de su publicidad. Además, podemos suponer que el primer partido que alcanzará rendimientos decrecientes respecto a su gasto será el PAN. Respecto al PRD, podemos decir que debe su intención de voto a eventos coyunturales tales como: “efecto peje” gracias a un candidato a la presidencia carismático, elecciones concurrentes, una ciudadanía que espera probar por una tercera opción en el gobierno, un discurso populista exitoso y publicidad económica que ha tenido una gran penetración en la gente.
Noatas:
[1] Para estas elecciones sería imposible decir que la campaña de los candidatos presidenciales no va a influir la decisión de voto para el congreso, son campañas que se traslapan -lo cual representa una dificultad para su análisis por venir. Los gastos que analizó El Universal fueron los de los candidatos presidenciales, que es una forma de campaña indirecta para los candidatos a diputados federales. Los gastos de los partidos de acuerdo con el Universal son: PAN 184, PRI 73 y PRD 43 millones. Las fuentes hemerográficas no cuentan con la página porque fueron consultadas por Internet, en esta versión no tienen páginas.
[2] PRI 28, PAN 34 y PRD 35% con un margen de error de 2.3%.

Bibliografía sobre el impacto de los gastos de campaña sobre resultados electorales

VI. Bibliografía:

I. Libros y capítulos de libros
Carrillo, Manuel, Alonso Lujambio et al. (2003), Dinero y contienda político-electoral, México, FCE.
Colomer, Josep M. (2001), Instituciones políticas, Barcelona, Ariel.
Ginsberg, Benjamín (1984), “Money and Power: The New Political Economy of American Elctions” en Thomas Ferguson y Joel Rogers (eds.) The Political Economy. Readings in the Politics and Economics of American Public Policy. New York, M.E. Sharp. Inc.
Hamilton, Alexander, James Madison y John Jay (1943), El Federalista, México, FCE.
Hinich, Melvin J. y Michael C. Munger (1997), Analytical Politics, Cambridge, Cambridge University Press.
Jacobson, Gary C. (1980), Money in Congressional Elections, New York, Yale University Press.
­­­——— (2001), Politics of Congressional Elections, 5a ed. San Diego, Addison-Wesley Educational Publishers Inc.
Mueller, Dennis C. (2003), Public Choice III, New York, Cambridge University Press.
Palda, Filip (1994), How Much is Your Vote Worth?, San Francisco, Institute for Contemporary Studies Press.
Poiré, Alejandro (2005), “Follow the money: Local public funding and internal party transfers in 2003” en Mathew Shugart y Jeffery Weldon (eds.) What kind of democracy has Mexico? San Diego, UCSD.
Weldon, Jeffery (1997), “The political sources of presidencialismo in Mexico” en Scott Mainwaring y Matthew Shugart (eds.) Presidentialism and Democracy in Latin America. New York, Cambridge University Press.
Wooldrige, Jeffrey (2003), Intrducción a la econometría. México Thomson Learning.

II. Revistas
Cox, Gary W. and Michael F. Thies (2000), “How much does Money Matter? Buying Votes in Japan, 1967-1990,” en Comparative Political Studies, vol. 33, num. 1, pp. 37-57.
Erikson, Robert S. and Thomas R. Palfrey (2000), “Equilibria in Campaign Spending Games: Theory and Data,” en American Political Science Review, vol. 94, num. 3, pp. 595-609.Gerber, Alan (1998), “Estimating the effect of Campaign Spending on Senate Election Outcomes Using Instrumental Variables” en The American Political Science Review, vol. 92, num. 2, pp. 401-411. Jacobson, Gary C. (1978), “The Effects of Campaign Spending in Congressional Elections” en The American Political Science Review, vol. 72, num. 2, pp. 469-491.
——— (1990), “The Effects of Campaign Spending in House Elections: New Evidence for Old Arguments,” American Journal of Political Science, vol. 34, num. 2, pp.334-362.Murayama, Ciro (2005), “Dinero, medios y elecciones” en Nexos, vol. 27, num. 331, pp. 45-53.
Palda, Filip and Kristian Palda (1998), “The Impact of Campaign Expenditures on Political Competition in the French Legislative Elections of 1993,” en Public Choice, vol. 94, num. 1, pp.157-174.
Pattie, Charles J., Ronald J. Johnston et al. (1995), “Winning the Local Vote: the Effectiveness of Constituency Campaign Spending in Great Britain, 1983-1992,” en American Political Science Review, vol. 89, num. 4, pp. 969-983.
Samuels, David (2001), “Incumbents and Challengers on a Level Playing Field: Assessing the Impact of Campaign Finance in Brazil,” en The Journal of Politics, vol. 63, num. 2, pp. 569-584. III. Documentos de trabajo:
Langston, Joy (2005), The search for principals in the Mexican Legislature: The PRI’s Federal Deputies. CIDE DTEP (175)
Nacif, Benito (2002), El Congreso propone y el presidente dispone: Las nuevas relaciones entre el ejecutivo y el legislativo en México. CIDE CTEP (145)
IV. Páginas de Internet, bases de datos y fuentes hemerográficas:
Instituto Federal Electoralhttp://www.ife.org.mx/InternetCDA/HOME/home.jsp
Periódico Reforma fechas: 16/03/06, 20/02/06.
Periódico El Universal fechas 13/02/06, 6/03/06

1.24.2007

Proyecto de Investigación: Comisiones o Reelección, por Francisco Roberto Pérez y Roberto Gerhard

Comisiones o relección: Un debate entorno a la especialización legislativa
Por: Roberto Gerhard Y
Francisco Roberto Pérez

SíntesisActualmente en México se debaten los beneficios de la reelección legislativa,entre ellos la especialización de los legisladores. Sin embargo, la reelecciónno es el único medio para lograr este objetivo: los legisladoresespecializados se encuentran en las comisiones. Frente a la alta disciplinapartidaria, las negociaciones de las leyes se dan en las comisiones. Lospartidos políticos nombran integrantes de las comisiones a sus miembros másexperimentados e instruidos —que suelen ser plurinominales. Ante la dificultad de aprobar la reelección legislativa en un futuro cercano, las comisiones se convierten en nichosde especialización.

I Introducción

La reelección, históricamente ha sido un tema polémico en México. Una de las causas de nuestra revolución fue la reelección indefinida de una elite política que se había enquistado en el poder durante el porifiriato. En los orígenes del priísmo, se eliminó la reelección consecutiva entre legisladores para fortalecer la disciplina partidaria. Durante décadas el presidencialismo mexicano pudo funcionar debido a que cantábamos con un presidente muy fuerte. Su fortaleza se debía a las facultades metaconstitucionales que logró reunir y que le permitían dominar a los demás poderes de la Unión. Las condiciones que hicieron posible la reunión de estos poderes en la figura del ejecutivo fueron: 1) que el presidente era también cabeza del partido, 2) que existía un gobierno unificado y 3) que había disciplina partidaria. A partir de 1997, cuando el PRI perdió la mayoría en la Cámara de Diputados, se rompió el frágil equilibrio que hacia posible el funcionamiento del presidencialismo mexicano (Weldon 1997, 227).

Actualmente el PRI ya no tiene la fuerza de antaño, el país ha crecido, superando así la forma con la que había funcionado, el presidencialismo se ha vuelto un obstáculo. México necesita nuevos arreglos institucionales que le den estabilidad, profesionalización y tomadores de decisiones informados sobre los temas que legislan. Para nuestro análisis, el año de 1997 es de vital importancia pues marca el fin del dominio del pri en las cámaras del Congreso de la Unión. A partir de este año existe la incertidumbre sobre quién tendrá mayoría en las cámaras o si alguien la tendrá. Así nos acercamos a lo que dice Prezwoski: la incertidumbre en los resultados, no así en los procesos electorales, es una característica de la democracia.

En la actualidad parece haber un acuerdo general entre los investigadores sobre las bondades de la reelección. Sin embargo, aparentemente, la población no comparte esta percepción debido las herencias históricas que se poseen: se conserva el mito de “Sufragio efectivo, no reelección”. Los partidos políticos enfrentan una disyuntiva. Por un lado la población esta en contra, elevando así los costos políticos de aprobar la reelección. Por otro lado los especialistas recomiendan su aprobación porque elevará la rendición de cuentas de los legisladores hacía los electores. Una tercera arista del problema, es que no sabemos cuál es el incentivo de los partidos para aprobar esta reforma. Así la aprobación de la reelección se complica ante la situación actual de México: gobierno dividido, no hay mayorías en el Congreso, pluralidad política y macroeconomía pendiendo de un hilo. Como hemos observado, el futuro de la reelección puede ser muy similar al de las llamadas reformas estructurales.

En este contexto y como la aprobación de la reelección legislativa no se vislumbra en un horizonte temporal cercano, se podría ver a las comisiones como una alternativa para tener un Congreso más especializado. La importancia de las comisiones radica en que estas deciden qué leyes correspondientes a su tema se llevarán al pleno. Las comisiones se convierten en lugares de cabildeo, de toma de decisiones y confrontación de opiniones; donde los partidos políticos desean tener políticos con experiencia en los temas y que pueden tomar decisiones concienzudas. Siguiendo a Weingast y Marshall (1988), sugerimos que las comisiones han sido nichos de especialización y proponemos que se incrementen los incentivos para que las comisiones continúen cada vez más con esta tendencia. La importancia de las comisiones, de acuerdo a Blondel (1973), se debe a que de ellas depende la discusión de los temas, es decir, poseen el monopolio sobre los temas correspondientes a la comisión que accederán al pleno.

Nuestra propuesta de investigación tiene como hipótesis que los legisladores que trabajan en comisiones tienen una mayor experiencia—han trabajado por más tiempo en esos temas— y son más instruidos —estudios de postgrado—. Para sustentar nuestras hipótesis es necesario hacer un análisis de las inercias históricas que han hecho de las comisiones centros de especialización. Esta opción se presenta como un second best ante la dificultad para aprobar la reelección legislativa.

Para abordar este tema, el trabajo se divide en los siguientes apartados: En la siguiente sección realizamos una revisión de la literatura sobre el tema y observamos lo que se ha dicho, cómo se ha explicado y las preguntas que carecen de respuesta; posteriormente presentamos de manera detallada nuestra hipótesis de investigación para que en un apartado posterior expliquemos la metodología a través de la que se abordaría la hipótesis —la evidencia, cómo analizarla y cómo probar nuestra hipótesis—; por último, presentamos las conclusiones tentativas a las que hemos llegado.

II Revisión de la literatura

Mucho se ha escrito sobre la labor legislativa pero no tanto sobre las comisiones. Una vertiente de la literatura analiza cómo a partir de la competencia democrática desde 1997 ha cambiado la selección de los candidatos para las diferentes cámaras. La mayoría de los estudios se concentran en el pri y cómo, ahora, escoge líderes con mayor arraigo a nivel local, en contraste con los candidatos con mayor experiencia nacional cuando el pri era el partido hegemónico (Langston 2003).

Al analizar los estudios sobre las legislaturas en México la mayoría de ellos se enfoca en la disciplina partidaria. Esta es una preocupación especial para México por el contexto en el que se desarrollaron sus instituciones en el siglo xx: el presidencialismo, cuyas características eran que el presidente fuera la cabeza del partido y hubiera disciplina partidaria (Weldon 1997, 227). Ugalde (2002) y Weldon (2002) proponen que esta última ha cambiado en México. El primero de los autores sostiene que se mantiene y que ahora ésta se debe a al cen y al presidente del partido. El segundo dice que la disciplina se la deben al partido y que ésta es igual en legisladores plurinominales y mayoritarios. Un rasgo común en ambos estudios es que se limitan al pri, dejando de lado al resto de los partidos.

Ahora que el pri no es el partido hegemónico, los estudios que analizan las legislaturas en México se han dedicado a analizar maneras para hacer más eficientes nuestras cámaras. Hay un consenso generalizado en que la reelección es la mejor forma de hacer más eficiente y aumentar el accauntability de los legisladores. En esta línea de argumentación se encuentran Nacif (1997) y Dworak (2003), ambos coinciden en que la no reelección permitía que el pri utilizará las diversas legislaturas para premiar a sus seguidores o callar a la oposición. Así ellos necesitaban que hubiera rotación en las legislaturas para “premiar” al mayor número de individuos posibles. Ambos proponen que en el contexto actual es necesaria la reelección consecutiva para asegurar el acercamiento entre legisladores y electores, una premisa de la democracia.

Por otra parte, la mayoría de los estudios que se han realizado sobre el poder legislativo y sus funciones en Latinoamérica, tienen como base la aproximación norteamericana a estudios del congreso. Lo que se ha hecho es comparar las características que tiene el congreso americano con los congresos en México, Brasil, Argentina y Chile, por ejemplo (Morgensten 2002). Siguiendo la línea de investigación americana, el estudio de Wingast y Marshal (1988) sobre la organización industrial del Congreso Americano arroja luz sobre el funcionamiento de las comisiones. Su argumento es que: la combinación de los incentivos que tienen los legisladores para obtener la reelección, y las características monopólicas que tienen las comisiones sobre sus temas correspondientes, provocan una especialización en los legisladores, además de que por lo general trabajan en estas los que estén más informados e interesados por dicho tema. Los estudios sobre legislaturas consideran a las comisiones como una variable fundamental en para el eficiente funcionamiento la distintas cámaras. Como dice Rivera Sánchez (1998, 531-532):
“las comisiones se crean para permitir a la legislatura realizar mejor sus funciones […] las comisiones deberían considerarse una variable interna que determina, hasta cierto punto, las influencia de las legislatura en la elaboración de las políticas públicas”.

Estas afirmaciones reiteran la importancia de las comisiones. Éstas se consideran una variable relevante para el estudio de las legislaturas a partir del estudio de Blondel, Comparative Legislatures de 1973. Él sostenía que las limitaciones de las legislaciones pueden dividirse en internas y externas; entre las internas se encuentran las comisiones. Pero Blondel no brindó una definición clara de comisiones. En la literatura podemos distinguir dos definiciones. Una amplia, propuesta por Eulau y McCluggage, según la cual las comisiones son las:
“unidades colectivas institucionalizadas, especializadas, interactivas, intersticiales y más o menos similares en términos de estructura, que intervienen entre el miembro individual, el legislador en la comisión, y la legislatura en el pleno, de la cual ambos, el miembro individual y la comisión, forman parte” (Citado en Rivera Sánchez 1998, 536). Por otra parte, la definición corta establece que “una comisión legislativa es un subgrupo de legisladores a quienes por lo general se encomiendan tareas de organización específica” (Rivera Sánchez 1998, 536).

Sin embargo, los estudios sobre las comisiones en México son pocos y muchas veces se utilizan para brindar un argumento más a favor de la reelección legislativa. Así Nacif (2000) y Nacif y Morgensten (2002) dicen que la debilidad de la comisiones permanentes se debe a la cláusula de no reelección consecutiva y al poder de los dirigentes partidistas para asignar lugares en las comisiones. En esta misma línea de argumentación encontramos González Schnot (2002) pero también argumenta que las comisiones no han logrado institucionalizarse y han no hay reglamentos claros.

Una última línea de investigación, relacionada con las comisiones y las legislaturas versa sobre la selección de los candidatos; la hipótesis es que la forma en que se escogen a los candidatos determina el tipo de legisladores. Estos estudios se hacen a partir de una aproximación de corte neo institucionalista. Esto quiere decir que para comprender la conducta y el perfil de los actores se les debe situar dentro de un contexto institucional más amplio. Lo que este estudio propone es estudiar el sistema legal, electoral y de partidos para comprender el proceso de reclutamiento, como muestra Pippa Norris en su esquema (2002, 2). Así mismo también analizar la oferta de los que quieren ser candidatos y la demanda de quienes controlan el proceso de candidaturas.

III La especialización legislativa en México: ¿reelección o comisiones?

La pregunta que nos plantemos es: ¿cómo podemos alcanzar la especialización legislativa en México? Para responder esta pregunta debemos analizar primero si la especialización legislativa existe en la actualidad.

La respuesta es afirmativa, podemos observar una insípida especialización en las comisiones de trabajo de las cámaras del Congreso de la Unión. En ellas se concentran los legisladores, especialmente plurionominales, que poseen experiencia en el tema de la comisión —que han ocupado cargos relacionados con el tema de la comisión en el sector público o que han pertenecido a las comisiones en periodos pasados— o que poseen posgrados en temas relacionados con las discusiones de las comisiones. Sin embargo, es necesario institucionalizar la especialización de los legisladores. Esto representa un trade off: podemos tener legisladores especializados en los temas de la comisión correspondiente pero ¿cómo deberán tomar su decisión al votar a favor o en contra de una ley? Deben tomar en cuenta la voluntad del pueblo o votar acorde a lo que teóricamente podría funcionar. La primera opción se relaciona con el accauntabillty del legislador hacía el electorado y es uno de los valores a los que más se recurre al hablar de democracia en el México contemporáneo.

Así, encontramos la respuesta a nuestra pregunta: la reelección legislativa es la mejor forma de alcanzar la especialización porque este mecanismo permite un diálogo entre electores y legisladores. Entonces, el legislador que se especializaría sería el de elección popular y no el plurinominal. Esto nos llevaría a una mejoría de pareto porque, los diputados por elección popular muchas veces son los menos preparados en cuanto a estudios en contraste con los plurinominales, sin embargo al mostrar un buen desempeño, acumular experiencia y ser reelectos la situación cambiaría y existiría gente especializada por elección popular y por medio de las listas. Por lo general los partidos ponen a sus candidatos más especializados en las listas nominales, ellos saben que los mejores elementos en una legislatura son los más preparados. Al ponerlos como candidatos plurinominales aseguran que tengan un lugar en el congreso sin arriesgarse a que pierdan la elección.

Entonces la pregunta que nos debemos plantear, y en la que se basa nuestra propuesta de investigación, es: En el contexto actual, en el que la reelección no se vislumbra ¿cómo lograr la especialización legislativa? Como argumentamos en la introducción, la aprobación de la reelección legislativa es muy complicada. Debemos buscar una segunda opción o second best. En este entorno creemos que las comisiones deben ser el lugar de especialización porque la inercia constitucional o path dependence facilitan esta alternativa, permiten que el cabildeo político se de en las comisiones y la aprobación de leyes “sustantivas” se agilice. Sin embargo, con esta especialización se privilegiaría la toma de decisiones a partir de lo que lo que la teoría establece como correcto o “factible” y no la rendición de cuentas al electorado.

IV Metodología sugerida

La evidencia que necesitamos para abordar nuestro tema y comprobar nuestra hipótesis es una lista de los legisladores y sus características a partir de 1994. La evidencia que buscamos es la instrucción y la experiencia que los legisladores tienen. Por instrucción comprendemos estudios, postgrados y seminarios cursados. Por experiencia entendemos los cargos ocupados en puestos públicos, o privados, relacionados con el tema de la comisión.

El estudio se enfocará de 1994 a la fecha, pues a partir de 1997 el pri pierde la mayoría en el Congreso, dando pie a un mayor debate, mayor cabildeo y mayor pluralidad. Las legislaciones que el estudio abarcará son las de 1994, 1997, 2000 y 2003 para diputados y senadores. En la lista de legisladores consideramos que los datos mínimos que necesitamos son: 1) nombre, 2) antiguos cargos tanto en el sector público como en el privado, 3) su grado de estudios, 4) comisiones en las que ha participado y participa, 5) cargo en las comisiones, 6) militancia partidista y 7) si es plurinominal o de elección popular.

Existe una base de datos creado por Alonso Lujambio en la cual podemos encontrar el nombre de los diputados, sus estudios, su militancia partidista y si es plurinominal o de elección popular — los puntos 1), 3), 6) y 7), respectivamente— para las conformaciones de la cámara de diputados a partir del 2000. Por otra parte, las páginas de internet del pri, pan, prd, pvem, pt nos ofrecen los siguientes datos: nombre, estudios, comisiones en las que participa, cago en las comisiones y la forma en que fue elegido —los puntos 1), 3), 4), ,5) y 7), respectivamente; además, se puede desprender de estas bases su militancia, el punto 6)–. En las páginas de internet, previa solicitud, podemos encontrar los datos para amabas cámaras en los periodos que nos interesan. Sería nuestra labor homologar los datos de las páginas de internet en una base de datos, además de buscar los datos de los legisladores de partidos que no provean esta información en su página. Otra labor sería investigar los puestos ocupados por los legisladores, pese a que algunos tienen páginas de internet personales no todos incluyen estos datos.

Así, una primera tarea a elaborar es hacer una base de datos en la que se encuentren los trabajos o puestos anteriores de los legisladores, podremos entonces tener una base de datos más completa. Una vez recopilada la información el proceso de análisis de ésta es sencillo: el primer paso consiste en dar seguimiento a los integrantes de cada comisión analizando si hay algún legislador que haya repetido en las comisiones, el currículo de los integrantes para saber si tienen experiencia en el tema —ya sea por haber trabajado en aspectos relacionados con éste o por haber cursado algún posgrado relacionado con la materia— y comparar los presidentes y los que ocupen cargos importantes de las comisiones con el resto de los integrantes.

Nuestra hipótesis supondría que quienes ocupan puestos importantes en las comisiones poseen mayor especialización que el resto de los integrantes. A partir de este análisis y como segundo paso, podemos crear algunas probabilidades, como: la posibilidad de ser presidente de una comisión si posees un doctorado, la probabilidad de presidir una comisión si eres un legislador plurinominal, etcétera.

Para comprobar nuestra hipótesis es necesario que del análisis comparativo nos muestre: 1) que los legisladores ocupen lugares en las comisiones que tienen temas en las que son especialistas —es decir en el que poseen experiencia laboral o en la que poseen un posgrado—, ó 2) que los legisladores ocupen cargos en la misma comisión que han trabajado ya sea en la cámara de diputados local, federal o en el senado. El análisis sería muy similar al realizado por Alonso Lujambio (2004) en la presentación de la base de datos El poder legislativo estatal en México, cuyo análisis se enfocó en las legislaciones estatales.

Otra forma manera de comprobar nuestra hipótesis es analizar las probabilidades. Si nuestra hipótesis es correcta la probabilidad de formar parte en una comisión debe aumentar si un legislador: 1) ha ocupado un puesto en el sector privado o público con relación al tema de alguna comisión y/o 2) si el legislador posee un posgrado en el tema de la comisión —en este caso las probabilidades se puede hacer más específicas: la probabilidad de formar parte de la comisión “x” aumenta si el legislador posee experiencia en el tema o posee un posgrado—.

Los datos se analizarían de manera comparativa; pero de crear una nueva base de datos con mayor número de variables cabría la posibilidad de extender el análisis a uno estadístico más sofisticado.

V Conclusión

El presente proyecto de investigación busca responder ¿cuál es la mejor manera de alcanzar la especialización legislativa en México? Ante las restricciones institucionales que se enfrenta el país, donde la reelección legislativa es un espejismo, es mejor analizar el nivel de especialización que existe en las comisiones. Esto es importante porque, de resultar positiva la relación entre especialización y comisiones, representaría una buena alternativa o second best, ante una muy difícil posibilidad de que se obtenga la reelección.

Este proyecto representaría un serio esfuerzo en el que se tendrían que recopilar bases de datos de los distintos partidos políticos. Las comisiones son importantes porque tienen el monopolio sobre los temas que acceden al pleno, de tal manera que las reformas sólo bajan al pleno luego de ser aprobadas por la comisión. Nuestra hipótesis es que la mayor especialización se encontrará en las comisiones, y particularmente mientras más alto sea el cargo que se ocupe mayor será la especialización.

De corroborarse nuestra hipótesis hay dos alternativas: primero que los cargos más importantes sean ostentados por diputados con el mayor nivel de educación en relación al tema ó, segundo, que los cargos más importantes sean ostentados por legisladores que tengan la mayor experiencia en relación al tema. Estas dos opciones no son excluyentes, un diputado puede haberse especializado en un tema y por esa razón haber ocupado cargos relacionados con él, lo cual le daría experiencia. También es posible que el diputado no tuviera mucha idea sobre el tema, pero después de haber estado trabajando en comisiones, desempeñado cargos público relacionados al tema y haber tenido un buen desempeño se adquiere experiencia, que de alguna manera le sustituye la falta de instrucción.

Entonces, lo que vemos es que las comisiones son un punto en el que se junta la gente más especializada con respecto al tema. Lo importante aquí es que las instituciones funcionen de tal manera que quienes hayan tenido experiencia previa cualquier tipo de comisión, continúen trabajando en ese tema, aumentando y fomentando así la especialización.

VI.Bibliografía
Blondel, Jean, 1973, Comparative Legislaturas, New Jersey, Prentice- Hall.
Dworak, Fernando F, 2003. El legislador a examen. México: FCE.
González Schont, Tonatiuh, 2002. La institucionalización de las comisionesordinarias en la Cámara de Diputados de México. Tesis de Licenciatura CIDE.
Langston, Joy, 2003. Senate recruitment and party organizational change in Mexico´sPRI. Documento de Trabajo CIDE.
Lujambio, Alonso, 2004, “Congresos Locales: precaria constitucionalidad” en Enfoque suplemento semanal del Reforma, núm. 523, 7 de marzo.
Nacif, Benito, 1996. Electoral institutions and single party politics in the mexicanchamber of Deputies. Documento de Trabajo CIDE.
__________, 1997. La no reelección consecutiva y la persistencia del partidohegemónico en la Cámara de Diputados de México. Documento de Trabajo CIDE.
__________, 2000. El sistema de comisiones permanentes en la Cámara de Diputados deMéxico. Documento de Trabajo CIDE.
__________ y Morgesten, 2002. Legislative Politics in Latin America. Cambridge:Cambridge University Press.
Norris, Pippa, 1997. Passages to Power: Legislatve Recruitment in AdvanceDemocracies. Cambridge: Cambridge University Press.
Rivera Sánchez, José Abel, 1998. “Las comisiones en las legislaturas: su papel en las políticas públicas” en Política y Gobierno, vol. V, Núm 2, segundo semestre de 1998.
Shugart, Matthew y Martun P. Wattemberg, (eds.) 2001. Mixed-Member ElectoralSystems. The Best of Both Worlds? Oxforf: Oxford University Press.
Ugalde, Luis Carlos, 2003. “La disciplina partidaria en México.” En Gobernabilidad:Nuevos actores, nuevos desafíos. Memoria 2002. IBERGOP-México. México: Porrua, pp. 269-292.
Weldon, Jeffrey A, 2003. “Disciplina partidista en la Cámara de Diputados,1998-2002.” En Gobernabilidad: Nuevos actores, nuevos desafíos. Memoria 2002.IBERGOP-México. México: Porrua, pp. 205-237.
Weingast, Barry y William Marshal, 1988. “The Industrial Organization of Congress; or, Why Legislatures, Like Firms, Are Not Organized as Markets” en Journal of Political Economy, vol. 96, no 11.

Reporte 5: Interest groups, Campaign Contributions and Lobbying

Reporte hecho por Diego Ernesto Díaz Iturbe

“Interest groups, Campaign Contributions and Lobbying”
Chapter 20, Public Choice III, 2003
Dennis Müeller

La lógica de la acción colectiva

Los grupos de interés vienen en una amplia variedad de formas y tamaños institucionales. Algunos buscan seguir los objetivos de sus miembros como factores de producción o productores, otros buscan influenciar la opinión o políticas públicas en lo referente a un tema en particular. La mayor parte de los grupos de interés han aparecido para promover los intereses de los miembros de un genero, afinidad, etcétera. En cada caso la fuerza motriz detrás de la formación de un grupo es la creencia de sus miembros comparten intereses y metas comunes.

Dos importantes conclusiones pueden derivarse de ello:

1. Es más fácil formar un grupo de interés cuando el número de miembros potenciales es pequeño, que cuando es grande.

2. La aparición de organizaciones que efectivamente representan a grandes números de individuos requiere de la utilización de incentivos “separados y selectivos” para contrarrestar el efecto del free-rider.

Una de las predicciones centrales de la teoría olsoniana es que los pequeños grupos de interés tienen mayor facilidad para obtener favores del gobierno que los grandes. Evidencia dramática para esta hipótesis es observada con las políticas agrícolas en muchas naciones del mundo, dirigidas hacia sectores específicos.

Modelos de comportamiento de los grupos de interés

Un grupo de interés entra en el proceso político para presionar por sus intereses, puede alcanzar esto mediante la provisión de:

1. Información a los candidatos, sobre cuáles son estos intereses por los que abogan;

2. Apoyo electoral mediante la movilización electoral a cambio del compromiso a futuro;

3. Recursos y en especial, con la entrega de dinero al candidato.

La más controvertida de estas actividades es la entrega de dinero para influenciar el resultado del proceso político a través de la entrega de contribuciones a las campañas. Los candidatos presentan sus posiciones, y los grupos de interés contribuyen con el candidato cuya posición en los asuntos (issues) se acerca más a la posición ideal del grupo. Así, la elección determina a la posición/candidato ganador de las opciones preseleccionadas. A esta interpretación de las contribuciones de campaña se le conoce como el “hombre político” (polítical man) y fue propuesta por Welch. En ella los contribuyentes a la campaña son consumidores pasivos de una oferta de candidatos. Los contribuyentes también pueden verse como inversionistas que compran la posición de los políticos.

Campaña informativa en un modelo de Downs

Mucho del gasto en campaña actualmente se dirige hacia tiempos en televisión (y medios masivos en general), por lo que el candidato y su posición se convierten en un producto a ser publicitado y comercializado. Dentro de la literatura del marketing se realiza la distinción entre la publicidad informativa y la persuasiva. En un modelo simple de Downs con una sola dimensión en un asunto x, la promoción informativa tiene una interpretación natural, donde el candidato informa al votante sobre su posición. Si el votante informado vota por el candidato que se acerca mas a su posición ideal y el poco informado se abstiene entonces todos los candidatos tienen un incentivo a informar sobre su posición a aquellos que sabe que se encuentran cerca de su posición. Así el candidato podrá atraer a los votantes que comparten su posición (están cerca) y colocarse mejor.

De esta manera los candidatos tienen un incentivo a informar y con todos los candidatos seleccionando el punto ideal del votante mediano entonces todos los votantes son indiferentes sobre quien gana. En este cado ningún grupo contribuiría a una campaña para aumentar sus posibilidades de ganar y de hecho la estrategia sería fallida, pues los candidatos informarían sobre su posición (que sería las misma, la mediana) y ningún grupo contribuye. Ningún candidato tendía incentivo a dejar la posición mediana para poder conseguir fondos pues con esta estrategia solo conseguiría informar a los votantes que no es la posición mediana.

Campaña persuasiva en el modelo de Downs

Con una campaña puramente informativa el candidato aumenta la probabilidad de que algunos votantes decidan apoyarlo cuando les comunique su posición, per también decrece la probabilidad de que otros lo apoyen pues no comparten su posición. Para el candidato resulta importante destacar y convencer que su posición “es mejor” y que es por ello que debe ser apoyado. Esto se hace generalmente destacando atributos específicos que hacen a uno más apto que el otro para el cargo (honestidad, eficiencia, capacidad, etc).

Estudios empíricos sobre las causas y consecuencias de las contribuciones de campaña


Los modelos teóricos de contribuciones de campaña llevan a tres predicciones:

1. Las posiciones que han tomado los candidatos en el pasado, sus ideologías, y quizá su habilidad para ayudar a un grupo de interés en el futuro, afectan directamente a las contribuciones que reciben.

2. Los castos de campaña deben incrementar el numero de votos que un candidato recibe.

3. El comportamiento del candidato (una vez en el cargo) se ve influenciado por las magnitudes y fuentes de recursos y contribuciones que recibió.

Los votos por un candidato son una función de los gastos de campaña

Es de esperarse que la relación ente los gastos de campaña y los votos sea no-lineal. Tal como en el caso de la publicidad, con un producto como la Coca-cola, en un principio se debe recordad a los compradores sobre el nombre del producto, para que resulte ser el primer nombre que aparezca en la mente del consumidor en el momento de realizar su elección. Este principio ocasiona una curva en forma de S (rendimientos decrecientes). La población tiende a alcanzar un momento de saturación de mensajes donde el número de nuevos consumidores alcanzados y ganados por cada mensaje adicional decrece.

El reto mas grande al que se enfrentar los nuevos contendientes en la política es a que el consumidor recuerde su nombre. En un principio, el gasto de campaña es altamente productivo pues mientras que el candidato logre que nuevos consumidores lo conozcan y que recuerden su nombre aumenta la propensión a votar por él. A medida que más y más ciudadanos se familiarizan con su nombre y su posición el número de votantes ganados por cada dólar gastado comienza a decaer alcanzando un nivel cercano a cero en la posición Cz.


Dos implicaciones emanan de esta figura:

· Asumiendo que la curva no decrezca, un candidato tiene un incentivo a gastar todo su dinero en la campaña.

· La meta del candidato es recaudar la mayor cantidad de recursos para alcanzar la posición Cz, donde la devuelta marginal para el candidato en número de votos es cero.

Determinantes de las contribuciones de campaña

Las contribuciones tienen tres implicaciones:

· Los contribuyentes aportan para el candidato más cercano a su posición deseada.

· El contribuyente otorga recursos al candidato cuando este esta dispuesto a reorientar su posición hacia una posición más favorable para el contribuyente.

· Las contribuciones para un candidato son mayores mientras mayor sea su posibilidad de ganar.

El modelo del hombre-económico, que vislumbra al contribuyente como un inversionista, encuentra apoyo empírico en los muchos estudios que observan patrones sistemáticos entre intereses económicos de los contribuyentes y los compromisos adquiridos de quien los recibe.

Determinantes del comportamiento del votante - ¿ideología o mera sobrevivencia?

“Comprar” a un representante, mediante las contribuciones de campaña es una manera en la cual los intereses económicos pueden hacerse y colocarse por si mismos. Pero incluso en donde las contribuciones son completamente prohibidas, o no tuviesen ingerencia sobre el voto del represéntate, los intereses económicos continuarían siendo importantes en determinar como es que los representantes votan. Esto se debe a que el comportamiento del representante electo tendrá un efecto directo sobre sus posibilidades de ocupar un nuevo cargo, y suponiendo que éste es también de elección popular, entonces el representante se verá obligado a perseguir los intereses de su distrito.

El modelo de competencia política de grupos de interés descansa sobre tres bases:

1. Cómo es que los grupos de interés colocan sus contribuciones de campaña;

2. El efecto de las contribuciones de campaña sobre el comportamiento de los representantes electos;

3. El efecto de las contribuciones de campaña sobre los resultados de las contiendas electorales

Parece justo deducir que la ideología personal de un representante afecta como vota o decide en algunos aspectos, sin embargo ello se sujeta a los deseos y aportaciones de sus contribuyentes.



Lobbying

El cabildeo (lobbying) es esencialmente el mecanismo de transmisión de información unidireccional de un grupo de interés hacia los miembros del gobierno. El grupo solo realizará actividades de cabildeo cuando se trate de conseguir que el gobernante actué en su favor, y no cuando se es indiferente ante una medida, o cuando se sabe que ésta de cualquier forma se llevará a cabo. El grupo de interés podrá tener incentivos a proveer información verdadera sobre sus preferencias, llegando solo a distorsionarla mediante la exageración de las mismas. No tendría incentivos a falsear la información (con frecuencia) pues ello arriesga su credibilidad ante el gobernante y pone en juego su influencia sobre éste.

Reporte 4: The Industrial Organization of Congress

Economía Política Roberto Gerhard Tuma
Mayo 3, 2004

Reporte de Lectura No. 4
Barry Weingast and William Marshall The Industrial Organization of Congress; or Why Legislatures, Like Firms, Are Not Organized as Markets


En este “paper” los autores presentan una visión del congreso en la que se le mira desde la perspectiva de la organización industrial. Su argumento es que formas de intercambio diferentes del mercado pueden llevar a los legisladores a mejores resultados, en especial formas de tipo monopólicas por parte de los comités sobre temas específicos generan mejores resultados para la sociedad.
El argumento de los autores es que las comisiones, junto con los intereses particulares de los legisladores, son la llave para explicar el buen funcionamiento del congreso americano. Estas sirven como vías institucionales para darle certidumbre a los acuerdos entre legisladores, inclusive funcionan mejor que “IOU’s” o juegos repetidos por sí mismos. Las comisiones funcionan bien porque para entrar en ellas existe un mecanismo que revela las preferencias de los legisladores, lo que hacen es que los legisladores pujan (como en un subasta) por estar en las comisiones que más les beneficiarían; así un legislador de un estado agrícola intentará estar en alguna comisión relacionada al campo.
De tal suerte que con las comisiones existe una suerte de especialización además de un monopolio, ya que las propuestas de reformas sobre temas en específicos sólo pueden emanar de las comisiones para luego ser votadas en el pleno. Así, las ventajas que las comisiones otorgan son: poder de veto para los grupos interesados en ese tema, control de la agenda sobre sus temas y además pone a la gente más interesada o especializada en las áreas donde mejor pueden desempeñarse.
Puntos a favor:
1) Es un buen papaer teórico con sustento empírico. Además una de sus implicaciones es que la reelección no es el mejor ni el único mecanismo para mejorar el desempeño legislativo. La reelección es sólo una condición necesaria, mas no de suficiencia.
2) Incorpora las nuevas tendencias de economía en las que vemos que los mecanismos del mercado no siempre son la mejor forma de distribución ni de negociación.
3) Es un paper del que se pueden obtener muchas buenas ideas de investigación, hace ver al congreso con otra perspectiva.
Puntos en contra:
1) No queda del todo claro cómo es que se respetan los acuerdos al interior de las comisiones, de hecho se deben de enfrentar a la misma incertidumbre que un legislador normal. Aunque estén en una comisión, no queda claro porqué un grupo después de obtener lo que quiera no coopere con el otro.
2) Entre comisiones este dilema se vuelve mucho más complicado (esto lo reconocen en el paper) y la incertidumbre permanece, el hecho de que haya comisiones y un grupo obtenga lo que necesita no asegura que vaya a apoyar al otro grupo después.
3) La teoría les funciona muy bien, pero tienen muchos supuestos que no aplican para México, aunque esto no es un defecto de la lectura, si hace más difícil usarla para nuestro trabajo ya que supuestos fundamentales son la reelección y la poca fuerza partidaria (los legisladores actúan como individuos y no como grupo).

Reporte 3: Corruption

Economía Política Roberto Gerhard Tuma
Marzo 8, 2004

Reporte de Lectura No. 3
Andrei Shleifer and Robert Vishny Corruption


En la literatura existía una cierta controversia sobre si la corrupción era económicamente aceptable o no. En este documento los autores presentan dos argumentos económicamente sustentados sobre las desventajas de la corrupción.
Ellos definen corrupción como la venta de propiedad del gobierno por agentes gubernamentales para beneficio personal.
El primer punto que presentan es el impacto que tiene sobre la economía la forma en que se organiza la red de corrupción, para demostrar su punto hablan sobre distintos tipos de monopolios y la estructura del gobierno pues están relacionados. Si es un gobierno indisciplinado con muchas organizaciones autónomas serán muchos pagos, a cada organización, si es un gobierno bien organizado con un pago la libras.
El segundo punto que presentan es ¿porqué la corrupción puede resultar más perjudicial para la economía que los impuestos? Lo que encuentran es que la necesidad de secreto en la corrupción la convierte en una actividad más costosa y que distorsiona más los precios. Esta necesidad de mantener el secreto va contra la economía también porque disminuye la innovación, ya que para mantener el secreto los grupos de poder se cierran y por lo general los cambios e innovaciones son provocados por gente de fuera.

Puntos a favor:
1) Creo que es muy bueno que piensen en la corrupción como un fenómeno fijo, pues si creo que ningún país esta exento de corrupción.
2) Presenta argumentos en contra de la nueva separación de poderes para países jóvenes o inestables.[1]
3) Creo que es brillante la forma en que relacionan la corrupción con el número de políticos porque en verdad es un círculo muy pequeño y cerrado de gente la que controla las decisiones realmente importantes

Puntos en contra
1) Muestra a la democracia (comprendida como la competencia entre pillos) como una buena forma de combatir la corrupción (sino la mejor) y empríricamente estamos viendo en méxico que no es así, que son varias mafias organizadas con información imperfecta y que la competencia no reduce los precios de la corrupción aunque ¿tal vez ahora suban sus costos pues no sabrás en quién confiar para hacer tus transacciones?
2) No me queda tan claro como funcionan sus gráficas, son mucho mejores las que usan en su paper de rent-seeking.
3) Con su definición de corrupción no me queda clara la diferencia entre corrupción y rent-seeking.

[1] La nueva separación de poderes es un texto de Bruce Ackerman en el que aboga por un parlamentarismo restringido y por muchos organismos autónomos, como un forma de gobierno mejor a la tradicional de pesos y contrapesos propuesta por Madison y Montesqieu.

Reporte de lectura 2: Where does the political budget cycle really come from?

José Manuel Briseño Flores
Reporte de Lectura No. 2
Drazen, Allan y Abi Brender, “Where Does the Political Budget Cycle Really Come From?”, Working Paper, Julio de 2003.

En este artículo, Brender y Drazen replantean la noción aceptada de que los ciclos de negocios políticos sólo se dan en países en vías de desarrollo, explicándonos que más bien éstos se presentan en las nuevas democracias. Los autores nos dicen que estos ciclos son ciclos macroeconómicos inducidos por los ciclos políticos, y que dada la inexperiencia electoral y la falta de información y habilidades para su interpretación propias de las nuevas democracias, éstos se presentan más fácilmente en aquellos países que aún no cimientan sus instituciones democráticas.
La conclusión más importante a la que llegan los autores es la implicación de que mientras más experimentado electoralmente es un país, menos frecuentes son los ciclos de negocios políticos. Esto lo explican diciendo que al aumentar los flujos de información y las habilidades de los medios para interpretarla y difundirla, los electores racionales castigaran manipulaciones económicas. Sin embargo, los autores también mencionan que los líderes pueden hacer ciertas manipulaciones sin ser castigados únicamente cuando estas están enfocadas a algún sector de la población pero no a la totalidad.
Los logros de los autores en este artículo son:
· Deshacen la idea de que los ciclos de negocios políticos sólo se dan en países en vías de desarrollo. Pero ellos no dicen que esto pase en todos los países, sino demuestran que pasa principalmente en las nuevas democracias.
· Ellos hacen una profunda investigación en las estadísticas económicas y electorales a prueba de errores. Para no caer en incongruencias con su investigación, Brender y Drazen distinguen a los países entre democráticos y no democráticos y a los primeros los dividen entre democracias establecidas y nuevas democracias.
· Ellos realizan suficientes pruebas de hipótesis e incluso generan algunas alternativas dignas de seguir investigando. Como lo es el caso de decir que los políticos no buscan la expansión macroeconómica sino el aumentar su influencia en grupos específicos.
No obstante, Brender y Drazen tienen algunas pequeñas fallas en su investigación a mi parecer:
· Al sesgar tanto el campo de estudio, creo que ellos hacen demasiado uso de la omisión intencionada de algunos casos atípicos. El omitir a Suecia de los datos observados hace que la investigación sea dudosa dado que no contempla ni explica contraejemplos. Y el hecho de que cambien los resultados significativamente cuando se cuenta a Suecia, nos hace preguntarnos si realmente es tan fácil simplemente omitirla de la lista de países observados.
· Tampoco los autores explican si los ciclos se presentan en estas nuevas democracias independientemente del nivel de desarrollo económico de ellas. Si es una nueva democracia en un país desarrollado, ¿también se presentará el ciclo?
· Finalmente, la evidencia presentada por los autores para fundamentar sus argumentos está muy manipulada para dar los resultados deseados por los autores. Nuevamente, la falta de un contrafactual y sus posibles explicaciones hacen dudar la veracidad del modelo.

Reporte de lectura: a rational theory of the size of the government

Economía Política
Febrero 16, 2004
Roberto Gerhard Tuma

Reporte de Lectura No. 1
Allan Meltzer y Scott Richard “A Rational Theory of the Size of Government”

Este es un artículo que como su título lo indica trata de dar una explicación racional al tamaño de los gobiernos, esto lo miden con el porcentaje del ingreso que redistribuyen (de cualquier manera, dinero o servicios). Su teoría dice que el tamaño de los gobiernos esta determinado por individuos racionales maximizadores que están completamente informados sobre el estado de la economía y los impactos que tienen los impuestos y la redistribución sobre ésta.
Entonces a lo que llegan es que el tamaño del gobierno depende del tipo de sistema político con el que se cuenta, dónde se encuentra la media del ingreso pues ahí estará el votante mediano y su decisión será obedecida. Finalmente llegan a conclusiones que mientras mayor es el ingreso de los individuos menos impuestos redistributivos quieren, también si existe sufragio universal la media del ingreso disminuye de tal manera que el votante mediano prefiere mayor redistribución lo cual explica parcialmente el crecimiento de los estados en el último siglo.

Ventajas:
1) Es un modelo parsimonioso que logra explicar un fenómeno complicado de manera relativamente sencilla.
2) Todos los argumentos que presentan están justificados de manera matemática lo cual aparentemente les da mayor contundencia. (Argumentos semejantes a los que vimos en la lectura de Olson sobre el dilema de maximizar impuestos).
3) Le da una gran importancia a la democracia para determinar el tamaño del Estado.
Desventajas:
1) Deja de lado factores como el tipo de gobierno (si es federal o nacional), tamaño de la burocracia y otros determinantes institucionales.
2) Los supuestos le sirven muy bien para la teoría pero se alejan mucho de la realidad como: a) los individuos saben que los impuestos son necesarios ó b) supone que no hay desempleo pues dice “everyone works if r=0”.
3) Lo que creo que no concuerda es la evidencia empírica pues los estados de las democracias han aumentado de tamaño al igual que ha aumentado el ingreso medio de su población lo cual aparentemente sería una contradicción de la teoría pues al tener más dinero, te gustaría que te quitarán menos para redistribuir. Aunque se podría explicar con el envejecimiento de la población en Europa por ejemplo.